
Al final de la secuencia anteriormente descrita, el jugador tendrá dos cartas cualesquiera en la palma de su mano. Mientras intercambiamos las cartas debemos tener un sitio adecuado en el que podamos dejar las cartas que no usamos de manera segura.
Algunos de los más comunes son las faldas o dentro de un zapato, junto al tobillo. La ventaja de ubicar las cartas sobre las piernas es que la mesa nos tapará el regazo. Por otra parte, guardarlas en un tobillo puede ser conveniente si tenemos que ir al baño de manera seguida.
Este truco puede ser empleado cuantas veces quieras. Sin embargo, queda una última tarea para hacer antes de abandonar el casino. Dado que existen inspecciones y controles en distintos tramos del casino, no será muy seguro estar con dos cartas encima de nosotros.
Por ello, antes de abandonar la mesa de blackjack lo más adecuado es pegar en la parte inferior de la mesa las dos cartas robadas o cambiadas. No existe ningún peligro para el jugador que sea acusado de haber puesto en práctica este truco.
En caso de que descubran que faltan cartas en alguno de los mazos siempre estará la posibilidad de aducir que el mazo de cartas utilizado no tenía naipes suficientes en un primer momento.
En cambio, si nos acusan de haber pegado las cartas encontradas bajo la mesa en la posición en que estábamos jugando, podremos defendernos diciendo que ya estaban allí cuando llegamos y que el jugador que nos precedió las había pegado. El casino no tiene forma de comprobar esto último.

Uno de los mejores trucos con cartas para utilizar cuando jugamos blackjack es el hand mucking (práctica también conocida como “jugar con cartas sucias”).
Esta estrategia implica el cambio de cartas por otras que previamente tendremos en la palma de nuestra mano.
Para emplear es truco una de las mejores maneras es aprovechar el momento en que el dealer reparte las cartas. Cuando nos llegué el momento de cortar el mazo aprovecharemos para deslizar dos naipes hacia la palma de nuestra mano.
No importa qué cartas son las que levantamos. Supongamos que las cartas que capturamos son un cuatro y un siete. El jugador que está usando el truco jugará de manera normal hasta que le toque una mano que contenga un as o un diez.
Si, por ejemplo, nos toca un as, solo tendremos que deslizar el cuatro hacia las cartas activas y desechar sutilmente la otra carta. En una mano posterior tal vez nos toque una reina. Si sucede, solo tendremos que juntar esa carta con el siete que anteriormente habremos sustraído del mazo.
De esta manera lograremos conformar las mejores manos con las cartas que nos entregan y las que habíamos extraído del mazo de manera sutil. En la ronda siguiente podremos hacer apuestas realmente grandes.
La habilidad para sacar cartas del mazo sin que los demás jugadores o el dealer del casino lo noten es algo bastante complejo. Requiere una infinita precisión y muchas horas de práctica. Sin embargo, cuando este truco es implementado con maestría la apariencia de naturalidad es tan grande que ningún otro jugador notará el engaño.
