Según un catedrático de la Universidad de Harvard apostar no es una actividad de riesgo que puede degenerar en adicción sino que puede tener efectos positivos en el individuo en su período de formación.
Charles Nesson, catedrático de Derecho de la prestigiosa Universidad de Harvard en EEUU afirma que los juegos de póker forman parte de la identidad americana, y “datan de mediados de 1800 aunque han experimentado un ascenso en su popularidad últimamente debido a su presencia en televisión”.
“Es un hobby para muchos, un trabajo para algunos y puede ser, en el contexto adecuado, una excelente herramienta de aprendizaje para enseñar a los niños una serie de habilidades. Aunque sólo sea un juego, el póker enseña técnicas de supervivencia y fomenta el desarrollo de buenos instintos. Un buen jugador de póker aprende a evaluar a sus competidores de forma rápida y decidir dónde están los riesgos potenciales. “





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