Los montos de apuestas que utilizaremos en Caribbean Stud dependerán de los límites establecidos por cada mesa, y de la calidad de cada apuesta (apuesta común o ante). Por lo general, todos los antes serán de la mitad del valor de una apuesta mínima. De esta manera, si jugamos en una mesa de $5, el ante que tendremos que abonar será de esa cantidad de dinero, mientras que la apuesta mínima para hacer en instancias ulteriores del juego será equivalente a $10.
Una vez que los jugadores han hecho sus apuestas o se retiraron del juego se muestra la mano completa del dealer. Para que el dealer tenga alguna oportunidad de competir con el resto de los jugadores con su juego debe tener en sus cartas un juego que no sea inferior a AK (con estas dos cartas ya clasificará). Si el dealer no tuviera un juego mínimo con el que clasificar todos los jugadores obtendrán recompensas equivalentes a sus antes y a las apuestas efectuadas en distintos momentos.
A diferencia de lo que ocurre con entretenimientos como el blackjack, en Caribbean Stud la acción tiene un ritmo un tanto lento. Por esta razón podemos jugar por largos períodos de tiempo sin temer perder demasiado dinero.
Una de las estrategias más sencillas que nos permitirán comenzar a hacer apuestas positivas en Caribbean Stud es la de invertir dinero en nuestro juego únicamente si tenemos una mano que no tenga un juego inferior a AK. Las apuestas a jackpot de un solo dólar por lo general deben evitarse, dado que solo benefician al casino.
