
En la primera parte de nuestro artículo hemos visto cómo se podría aplicar la fábula de la tortuga y el conejo al mundo de las apuestas. Si bien a primera vista podría parecer que un abordaje de apuestas lento puede ser útil no existe un consenso al respecto. Para aclarar ciertos puntos puede que sea provechoso utilizar un ejemplo con la ruleta.
Si consideramos que apostamos $10 a rojo, en una hora tendremos aproximadamente 45 vueltas de ruleta. En el caso de que perdiéramos todas las apuestas el saldo negativo después de una hora de juego sería de $450. Si apostamos a rojo esta es la mayor cantidad de dinero que podríamos ganar, también. La situación será diferente si apostamos a un solo número, dado que podemos llegar a ganar hasta $15,000.
Aquellos que hayan utilizado simuladores de ruleta que ponen a girar la rueda millones de veces habrán comprobado que la probabilidad de obtener ganancias con una apuesta de este tipo ($10 o $20 a rojo, por ejemplo) son de solo el 43%. Habrá que esperar pérdidas en un 67% de los casos restantes. Al mismo tiempo, al interior del porcentaje ganador esperaremos ganancias menores a los $100 en el 38% de los casos, en poco menos del 5% ganaremos menos de $200 y solo en el 0.1% nos llevaremos premios de $200 a $300.
En apuestas a un solo número, en cambio, la probabilidad de ganar es del 35%, con expectativas de ganar de $100 a $200 del 22%.
Muchos seguramente habrían esperado que las probabilidades de ganar en apuestas a color hubieran sido más amplias, pero lo cierto es que en los casinos no siempre se premia la paciencia y la distribución de las apuestas meticulosa.
