
A menudo, la gente interesada en aprender a apostar solo busca guías y consejos para tomar las mejores decisiones en apuestas deportivas, de caballos o apuestas de casinos en general. Muchos de ellos se concentran tanto en las apuestas que olvidan un aspecto fundamental que hará la diferencia entre ganar dinero y no ganarlo. Me refiero a reconocer en qué ocasiones conviene apostar y en cuáles no.
Las apuestas son un juego de porcentajes en el que las odds reflejan las chances porcentuales de que un evento suceda o no. El mercado de las casas de apuestas suele utilizar un porcentaje del 110% en este tipo de apuestas. El 10% extra en estos sitios es el margen de ganancia que obtienen.
Está muy bien mantenerse informado. De hecho, los mejores punteros suelen ser muy cuidadosos y observan todos y cada uno de los porcentajes. Sin embargo ¿qué debemos hacer si una de las chances parece dudosa incluso desde un comienzo? Aquí es donde conviene ser especialmente cuidadoso.
Clásicamente, para poder tomar una decisión en apuestas lo más común siempre ha sido apoyarse en algún factor de tipo emocional, anecdótico o de carácter físico. A veces habrá situaciones de ambos lados que harán muy difícil inclinar la balanza hacia uno de ellos.
Las odds son tan parecidas en ambos casos que no permitirían hacer una elección bien fundamentada. Por ello, en este tipo de ocasiones es mejor abstenerse de hacer una apuesta. El riesgo será muy grande. También podríamos optar por invertir poco dinero en este tipo de apuestas, pero sin duda sería más inteligente emplear esa cantidad en apuestas realmente seguras.
