
Alguien podría decir que ha tenido un porcentaje de victorias en deportes del 60% durante los últimos tres años, por ejemplo, pero si esa persona solo apostó a 10 juegos en el año -30 juegos durante tres años- y gana 18 de ellos, se adjudicarán el derecho a ostentar de ese porcentaje. Esto es técnicamente correcto, pero no está bien fundamentado. En un análisis se vería de la siguiente manera:
Tamaño de la apuesta $110
Apostar $110 para ganar $100
60% porcentaje de ganancias sobre 30 juegos
18 ganados= $1800
12 perdidos= $1320
Ganancia neta= $480
Para alguien que asegura haber ganado el 60% de sus apuestas deportivas durante los últimos años, y teniendo en cuenta que cada apuesta es de unos $100, la ganancia total de $480 no luce tan impresionante. Más aún si pensamos en el 60% declarado.
Veamos un ejemplo un tanto diferente. Un hombre asegura haber conseguido un más conservador 54% durante sus últimos 3 años de apuestas en deportes. Sin embargo, durante esos años apuesta a 3 juegos por día en los deportes más importantes. La totalidad de sus apuestas durante ese período sería de 3285. Examinemos su caso con el mismo método que aplicamos para el anterior apostador:
Tamaño de la apuesta $110
Apostar $110 para ganar $100
54% porcentaje de ganancias sobre 3285 juegos
1774 ganados= $177,400
1511 perdidos= $166,210
Ganancia neta= $11,190
Después de observar este último ejemplo queda bastante claro que no solo es importante fijarse en los porcentajes de ganancias, sino también en el número de apuestas realizadas y en el tamaño de las mismas para poder ponderar exactamente las ganancias esperables. Asegúrate de controlar todo esto cuando analices tus próximas apuestas o cuando oigas que alguien afirma tener porcentajes mayores al 60% durante varios años seguidos.
