
Si bien hay una gran cantidad de apostadores que comprenden el funcionamiento de la apuesta denominada “Money line”, muchos otros no tienen idea de cómo funciona esta opción y el gran potencial de beneficios que nos puede traer el utilizarla.
Realizar una apuesta Money line es el equivalente a elegir un equipo y apostar a que ganará el juego. Para esta apuesta, no hay diferencia de goles, ni otros matices. Si el equipo que elegimos gana el partido, nosotros ganamos la apuesta.
Si pierde, nosotros perdemos la apuesta. Tampoco se cobra comisión, pero las probabilidades están bastante bien calculadas. Seguramente estaremos pensando que es todo tan sencillo como elegir al favorito cada vez y esperar a cobrar el dinero.
Pero no es así. Si esta apuesta resultara de esa forma, lo único que habría que hacer es apostar siempre al favorito, ganar más del 50 por ciento de las veces y retirarnos mientras aún somos jóvenes.
Pero es por eso que esta apuesta no paga en forma equilibrada. Si elegimos al favorito, debemos poner más dinero del que podemos llegar a ganar. Si elegimos al que no viene como favorito, debemos poner menos dinero del que podemos llegar a ganar.
Esta es la forma en que los corredores de apuestas o los libros de apuestas tienen de equilibrar la balanza a su favor. El cálculo del porcentaje que ganaremos en cada uno de los casos está meticulosamente calculado. Pero aún así, sigue siendo una apuesta extremadamente sencilla y extremadamente atractiva. No tenemos más que decidir quién creemos que ganará el partido.
